Llámese resfriado o indigestión, estas dolencias constituyen punto de partida y apoyo de todas las calamidades del ser humano. Estas anormalidades son inseparables, no pudiendo existir una sin la otra. Ambos estados constituyen fenómenos iniciales de los más graves trastornos orgánicos
Si a un facultativo preguntamos qué es o en qué consiste el "resfriado", nos dará explicaciones tan extrañas que nos dejarán en la misma o mayor ignorancia que al principio. Igual cosa podemos decir referente a "indigestión"
La verdad es que la medicina microbiana ignora absolutamente en qué consiste la naturaleza del vulgar "resfriado" y de la popular "indigestión". La teoría microbiana fracasa en el estudio e investigación de estos fenómenos, porque ellos son simple cuestión de temperatura, como lo revela el examen del iris de los ojos y, además, la actividad del pulso de sus víctimas
La DOCTRINA TÉRMICA explica claramente la verdadera naturaleza de "resfriado" e "indigestión". Según ella, ambos fenómenos son resultado de agudo desequilibrio térmico del organismo. Mientras el frío domina la piel, la fiebre sube al interior del cuerpo. Así se explican los escalofríos precursores de alza de temperatura de las víctimas de resfriado o indigestión
Enfriándose la superficie del cuerpo se eleva la temperatura interna en él. Al mismo tiempo que se debilita la circulación sanguínea en la piel, se congestionan las mucosas del interior del pecho y vientre. De aquí catarros de las vías respiratorias y putrefacciones intestinales, fuente de venenos que intoxican el organismo y producen malestar general, dolores de cabeza, cintura y espalda: además, inapetencia, insomnio, irritabilidad e incapacidad general
Como se ve, a la luz de la Doctrina Térmica, tenemos lógicamente explicado cómo un simple enfriamiento es el punto de partida de toda clase de achaques y afecciones graves, como pulmonías, bronquitis, crup, fiebres agudas, nefritis, afecciones cardíacas, hepáticas, nerviosas, renales y cerebrales.
Todos los males del hombre tienen su puerta de entrada por la piel, vía digestiva o aparato respiratorio. Como la normalidad funcional de los órganos internos requiere equilibrio térmico, vale decir, calor normal en la piel, tenemos que siendo este órgano debilitado y degenerado por la vida civilizada, toda dolencia es efecto de piel fría, anémica e inactiva. De aquí que las enfermedades se curan mejor por fuera que por dentro del cuerpo, siempre activando los nervios de la piel en conflicto con el frío
Es decir, provocando fiebre o calentura curativa
Las madres olvidan que el hombre nace desnudo, porque necesita tener libre exhalación cutánea y su piel precisa estar en continuo contacto con el aire, la luz, el sol, energías magnéticas y eléctricas de la atmósfera
De aquí el error de ropas adheridas a la piel, que debe mantener continua ventilación
El conflicto del frío sobre la piel es indispensable para activar en ella la circulación sanguínea, o sea, para desarrollar y mantener en la superficie del cuerpo el calor necesario para el equilibrio térmico, vale decir, para el normal funcionamiento del organismo que es salud integral del mismo
Abrigos exagerados, impermeables o adheridos a la piel, sofocan sus funciones de nutrición y eliminación, debilitando la circulación sanguínea sobre ella y, como consecuencia, aumentando el calor interno del cuerpo, fuente de indigestiones
No olvidemos que la piel con activo riego sanguíneo y, por lo tanto, calor natural, impide putrefacciones intestinales que son efecto de excesivo calor en el aparato digestivo, fiebre o calentura destructiva
Es sabido que los indios de los canales de Tierra del Fuego viven desnudos desde que nacen, soportando temperaturas hasta de 10 grados centígrados bajo cero. Aun cuando su alimentación es indigesta, gozan de salud porque su piel está endurecida y con activo riego sanguíneo, evitando así la congestión interna. Pues bien, estos indios alejados de su medio natural y llevados a hacer vida de ciudad, mueren todos. Los vestidos y el abrigo bajo techo debilitan el calor natural de su piel, aumentando la temperatura de sus entrañas que origina putrefacciones intestinales que los enferman y matan por intoxicación
Con lo expuesto, vemos una vez más que la salud del aparato digestivo, vale decir de todo nuestro organismo, depende de la piel y, ésta necesita de constante conflicto con el frío para estar sana.
El frío del aire o del agua tonifica la piel, la endurece y la obliga a desarrollar calor y trabajar activamente. A la inversa, el calor artificial sobre ella la debilita, degenera e incapacita para sus salvadoras funciones de tercer pulmón y tercer riñón
Las mucosas que tapizan los aparatos digestivos y respiratorio, se mantendrán sanas con activa circulación sanguínea siempre que la piel posea calor propio
En cambio, la piel fría y anémica demuestra escasa circulación sanguínea entre sus tejidos, obligando a la sangre a encharcarse en el interior del pecho y vientre. La crónica congestión de estas mucosas las debilita, afiebra y degenera sus funciones. Así se explican los estados catarrales, dispepsia y estreñimiento, afecciones que siempre van unidas a frío crónico en la piel y extremidades de sus víctimas
Según lo visto, para curar resfriados e indigestiones, hay que congestionar la piel y descongestionar las mucosas del interior, o sea, restablecer el equilibrio térmico del cuerpo
Para congestionar la piel, tenemos las 6 FROTACIONES, mejor precedidas de ORTIGADURAS, los PAQUETES, los CHORROS, BAÑOS DE AIRE FRÍO Y DE SOL. En pie el LAVADO DE LA SANGRE cada día está indicado para adultos y enfermos crónicos, cualquiera que sea el nombre de su dolencia
Para descongestionar las mucosas, disponemos de fruta cruda o ensalada como alimentos; BAÑOS GENITALES, DE ASIENTO, DE TRONCO y CATAPLASMAS DE LODO sobre el vientre
Tratamiento: Síganse las instrucciones "PRIMEROS AUXILIOS O TRATAMIENTO DE AFECCIONES AGUDAS"
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