En las tinas que comúnmente se dispone en el hogar, el único baño recomendable es el que lleva este nombre. El bañista se sienta en el fondo de la bañera que contiene sólo diez centímetros de agua fresca, de modo que las nalgas, los talones y los genitales queden casi sumergidos. En el fondo de la tina tocan las nalgas y los talones solamente, las piernas están encogidas y ambas rodillas se encuentras por encima del agua
Con el cuerpo en esta postura se atrae el agua hacia el vientre con el hueco de las manos, friccionándolo con fuerza y de manera continua, lo mismo que ambos lados de las caderas, entrepiernas, región inguinal y órganos genitales externos, especialmente las mujeres. La duración del baño varía y puede llegar hasta 5 minutos en épocas de frío y 10 minutos en tiempos cálidos.
Para terminar, el bañista estirará sus piernas, mojándolas rápidamente con las manos, lo mismo que su pecho, espalda y brazos. Ya fuera de la tina, de pie, se fricciona todo el cuerpo hasta mojarlo completamente. En seguida se viste y busca la reacción sin llegar a sudar, ya sea con una caminata, algún trabajo manual o exponiéndose al sol. Si esto no es posible, el sujeto procurará abrigo con mantas o en la cama. Este baño puede tomarse diariamente e incluso varias veces al día cuando hay fiebre. Es aún más saludable si se toma el baño al aire libre, en cualquier río, arroyo o en la playa a la orilla del mar
Este consiste en introducir los pies hasta las pantorrillas en el agua contenida en una cubeta durante un tiempo de promedio de 2 minutos, buscando la reacción con un paseo o envolviendo sin secar los pies en un paño seco de lana. Sus efectos son descongestionantes de la cabeza, cuello, pecho y vientre, como el chorro de rodillas. Está indicado en los resfriados, con tos, catarro, afecciones de la cabeza, oídos o garganta. Puede tomarse en la cama al acostarse o en la noche cuando uno se desvela, ya que favorece el sueño. Se recomienda especialmente a las personas nerviosas y que padecen frío en los pies, puede darse con la frecuencia que se desee y es mejor alternarlo con, chorro de rodillas
Este baño se toma introduciendo en el agua sólo las posaderas. Su duración es de 1 a 5 minutos durante los cuales es necesario friccionar el bajo vientre con las manos mojadas. Su efecto es descongestionante de las entrañas y favorece la función digestiva; es muy recomendable para quien sufre de estreñimiento, en cuyo caso se puede aplicar 2, 3 o más veces al día, hasta obtener la evacuación
Se toma en una tina especial como la que muestra la figura, abarcando no sólo las caderas, sino buena parte del tronco y la espina dorsal. Su duración va de 5 a 15 minutos, y debe friccionarse el bajo vientre con la mano o una toalla todo el tiempo a fin de derivar el calor interior. Esta aplicación es de gran efecto derivativo y refrescante de las entrañas. Atrae a los desaguaderos naturales las materias morbosas acumuladas en todo el cuerpo. Como refrescante interno, este baño supera a los otros porque es muy eficaz para bajar la fiebre. Se puede repetir varias veces en el día hasta lograr que el pulso baje de cien por minuto.
Cuando hay fiebre alta conviene que el agua esté a una temperatura de 28 a 30 grados.
Continuamente se debe agregar agua fresca sobre el vientre del enfermo, con una jarra en forma de chorro delgado que desparrame la fricción. Al mismo tiempo se va sacando el agua que se calienta
Este sencillo y muy eficaz baño, ideado por Kuhne, compone la digestión, con lo cual aseguramos el restablecimiento integral de todo enfermo. Su éxito se explica porque estimula la mayor actividad de los intestinos y riñones, sin causarles ninguna fatiga. Al mismo tiempo, refresca inmediatamente el interior del cuerpo siempre consumido por el calor de la fiebre gastrointestinal. En este baño sólo se moja la pequeña parte del cuerpo correspondiente a los órganos genitales externos, por lo cual el enfermo no siente frío con el agua fresca, sino agradable tibieza en su piel y extremidades, gracias a la descongestión de sus entrañas
La mujer debe sentarse de manera que su cuerpo no toque el agua. En esa posición, lava suavemente sus órganos genitales externos empapando un paño grueso en el agua. Hay que cuidar de lavarse sólo el exterior, no hay que frotar con violencia sino suavemente y con mucha agua. No hay problema si moja también otra parte del cuerpo, pero estos baños no deben realizarse durante los tres o cuatro días de la menstruación. Los flujos vaginales, las erupciones y las llagas son manifestaciones favorables de la defensa orgánica.
Estos baños son más eficaces cuanto más fría está el agua, pero no tanto como para que resulte incómoda para las manos.
Este baño debe durar de 20 a 60 minutos en los adultos, hombre o mujer, según sean las necesidades que se revelen en el iris de sus ojos. Niños y jóvenes reemplazarán esta aplicación por frotaciones, baños de asiento, de tronco o de Just
Cuando la inflamación o fiebre interna es muy acentuada, ocurre con frecuencia que desde el primer baño ésta baje y se presente en los genitales o en sus inmediaciones, lo cual es buen síntoma
Sin importar el nombre o la manifestación de la dolencia, el baño de los genitales externos tiene un doble beneficio. En primer lugar refresca el interior del cuerpo, con lo cual simultáneamente calienta la piel y las extremidades. De este modo el baño genital sirve para reequilibrar las temperaturas corporales. Además de esta acción térmica, los baños genitales fortifican los nervios, activando así la fuerza vital y las defensas naturales. En el prepucio del hombre y en los labios mayores del órgano genital externo de las mujeres, se encuentran las terminaciones nerviosas de todo el organismo, especialmente de los nervios de la médula espinal y del nervio simpático, lo que por su conexión con el cerebro da lugar a que se influya sobre todo el sistema nervioso. El momento más apropiado para este baño es en ayunas en la mañana o una hora antes de las comidas, dejando transcurrir a lo menos 20 minutos antes de ocupar el estómago. Se puede tomar de una a tres veces al día.
Baño de aseo:
Se practica enjabonando todo el cuerpo con agua tibia o caliente. A pesar de que se cree que esta es la forma de mantener limpio el organismo al considerarla indispensable para la salud, esta limpieza sólo es superficial
A la luz de la DOCTRINA TÉRMICA, el aseo del cuerpo debe realizarse desde su interior hacia la superficie, refrescando sus entrañas y afiebrando su piel, como lo hace el Lavado de la Sangre. En ese baño, la alternancia de frío y calor permite extraer las impurezas del interior, sin necesidad de jabón, el que resulta perjudicial en una piel con poros abiertos.
Salvo para las manos, la cara, pies y dobleces de la piel, el jabón no se usa en el aseo del cuerpo propuesto por la doctrina
Por lo que a los baños calientes se refiere, son siempre perjudiciales porque tienen reacción fría favoreciendo la fiebre destructiva de las entrañas




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