En efecto, como higiene, la alimentación natural es medio seguro para evitar enfermarse pues todas las funciones orgánicas dependen de la calidad de la sangre, la cual es producto de la nutrición general y especialmente de la digestión
Nuestro cuerpo es de la calidad de los alimentos que lo forman y mantienen. Así, una sangre nutrida por frutas crudas será fluida, vitalizada y alcalina, exenta de materias ácidas, pues aun las frutas más ácidas tienen una reacción alcalina en la sangre. Digerir alimentos es formar sangre, por tanto la digestión normal es fuente de sangre pura y la digestión anormal da origen a sangre impura. Es común creer que la buena digestión consiste en desocupar el intestino todos los días, sin embargo, esto no prueba la asimilación de los alimentos sea normal, pues a pesar de la buena eliminación, puede existir fermentaciones pútridas en el vientre envenenan la sangre y alteran funciones orgánicas. Igualmente la asimilación intestinal puede ser más normal, pero la evacuación de los residuos y tardía.
Las malas digestiones tienen, pues, dos manifestaciones: mala asimilación o mala eliminación
Naturalmente, en casos más graves pueden combinarse ambas anomalías.
La digestión normal se manifiesta por un buen procesamiento y asimilación, con excrementos abundantes, inodoros, cilíndricos y de color bronceado con una frecuencia de dos veces al día, en la mañana y en la tarde. Una sola evacuación en el día es insuficiente porque demuestra que los residuos de la digestión y la bilis han sido retenidos más de veintes horas en el cuerpo
Cuando se nos presenta un enfermo no le hacemos pregunta alguna ni oímos sus quejas, pues el enfermo es el que menos sabe lo que tiene. Examinando el iris de los ojos descubrimos no sólo el estado de su organismo y las causas de sus desarreglos, sino la historia de su vida y de la de sus progenitores, como lo explica mi obra “El iris de tus ojos revela tu salud”
El enfermo no sabe lo que tiene porque, insensible y progresivamente, va perdiendo el control de su salud; además, cree que no hay enfermedad sin dolor y, si no siente dolores en su cuerpo, se cree libre de todo mal. Hay personas que alardean de poder comer de todo sin que nada le haga mal, pues no sienten nada por mas desarreglos que haya en su organismo. Sin embargo, ellos han conocido personas que sin tener que haber estado nunca en cama, de pronto un día cayeron fulminadas por una muerte repentina. Como el dolor es una defensa orgánica, representa actividad vital, de tal modo que cuando se puede hacer una vida desarreglada, suele suceder que la sensibilidad del organismo está embotada por intoxicación, característica del enfermo crónico

De los alimentos, clase, cantidad y combinación
El valor nutritivo de un alimento no está en su composición química, sino en su grado de digestibilidad El alimento indigesto, en lugar de nutrir intoxica. Hoy en día está de modo la “sobre alimentación” como tratamiento “fortificante”. Pues bien, éste es un error más de la medicina medicamentosa, porque el organismo sólo aprovecha lo que digiere y no lo que come. Está demostrado que el único régimen fortificante es el que asegura una buena digestión, la cual depende, en primer término, de la temperatura del tubo digestivo
Las otras condiciones indispensables a una buena digestión son: comer alimentos adecuados en calidad y cantidad y combinados de manera conveniente
La sabia Naturaleza ha dotado a todos los seres de los medios necesarios para subvenir a sus necesidades sin recurrir a artificios y así nutrirse adecuadamente. Vemos que el animal carnívoro tiene instinto sanguinario y traicionero del cazador que acecha a su presa en la oscuridad, para, dar un zarpazo, caer sobre la confiada y desprevenida victima, que luego devora gozando con su agonía
Las jirafas, cuyo alimento son las hojas de los árboles, poseen cuello extremadamente largo para coger su sustento siempre en altura
Las morsas y focas marinas están armadas de colmillos en forma de fuertes ganchos, para con ellos arrancar de las rocas los moluscos que son su alimento adecuado.
El hombre, como los monos, está dotado de manos con dedos largos y uñas planas, que le permiten cogerla fruta de los árboles para llevarla a su boca, porque, digámoslo de una vez, el hombre, como el mono, dado los órganos que posee para coger, masticar y digerir sus alimentos, es frugívoro, o sea, que está destinado por la Naturaleza a alimentarse sólo de frutas y semillas de árboles en su estado natural
Los animales carnívoros poseen hocico con boca rasgada que les permite introducirlo en los músculos y vísceras de sus víctimas; el hombre carece de estas características y su boca, más pequeña y más entrante que la nariz, no le permite llevar al estómago otros alimentos que los que puede coger con sus manos, como las frutas y las semillas. La dentadura del hombre carece de los colmillos afilados y las muelas cortantes del animal carnívoro y posee muelas planas triturantes coma las del mono
Si la carne fuera un alimento natural y adecuado para el hombre, éste la comería tal como la ofrece el cadáver, sin necesidad de transformarla en la cocina, que engañando nuestro sentidos y traicionado nuestras necesidades, se convierte en laboratorio de dolencias
El estómago del hombre carece de los ácidos adecuados que posee el animal carnívoro para digerir las carnes; pero, por degeneración, llega también a producir excesos de ácidos, cuando a este órgano se le habitúa a digerir carnes. Esta producción anormal de ácidos ataca las mucosas estomacales destinadas a soportar las reacciones alcalinas que produce la digestión de frutas, originando úlceras y degeneración de tejidos
Como las carnes materias de fácil descomposición con el calor, los animales carnívoros están dotados de un intestinos más cortos que el de los que se alimentan de hierbas y frutas, a fin de evitar los residuos tóxicos de la carne permanezcan en el vientre y envenenen el organismo
El intestino del hombre, destinado a comer productos vegetales y, especialmente, frutas y semillas, es extremadamente largo comparado con el de los animales carnívoros, de manera que los residuos de las carnes permanecen en el cuerpo mayor tiempo que el que se necesita para evitar reabsorción de las toxinas propias de la alimentación cadavérica
La leche de vaca u otro animal, constituye alimento inadecuado para el hombre, por cuanto este producto lo da la Naturaleza a la hembra para alimentar a su cachorro. Es tóxica, pues se descompone fácilmente con el calor intestinal y da origen a fermentaciones pútridas con la producción del venenoso ácido láctico, la chunguísima caseína, que práctimente esta en todos los queso y es el mayor promotor del cáncer
Las vacas de lechería son más o menos enfermas debido a que, al exagerar artificialmente la función láctea, se debilitan las otras funciones de su organismo. La leche para nutrir debe ser succionada directamente de las glándulas lácteas, pues en contacto con el aire se descompone y se hace tóxica e indigesta
El hombre es el único ser que en la edad adulta y aun en su vejez consume leche y aun producida por animales de otra especie y, lo que es peor, desnaturalizada por el fuego de la cocción
Mientras que los animales que viven libres, guiados por su instinto, se alimentan adecuadamente y así viven sanos, el hombre, degenerando su instinto, no sabe escoger los alimentos adecuados a sus necesidades, ni buscar su mejor calidad, ni tampoco calcular su cantidad. Como hemos dicho antes, ésta es la causa principal de sus dolencias
Tengamos siempre presente que el alimento más nutritivo es el que se digiere más fácilmente y, para el hombre, éste lo constituyen las fruta, las semillas de árboles y las ensaladas de hojas, tallos y raíces

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