El trabajo, además del beneficio material que nos proporciona, deja en nuestra alma la satisfacción del deber cumplido y es fuente de virtudes. El movimiento es la vida y la inacción es la muerte
Debemos, pues, movernos, actuar, sudar. Sin dudar el cuerpo se enferma porque no expele todos los residuos del desgaste orgánico
Sabemos que las maquinarias que no trabajan se oxidan y acaban por arruinarse antes de tiempo. Igualmente, el ejercicio físico es uno de los estimulantes de la energía vital y, por tanto, un agente de curación de las dolencias
Sin duda la gimnasia más natural es la agrícola, cavando la tierra, con lo que se desarrolla la actividad de todo el cuerpo, al mismo tiempo que descansa el espíritu y se fortalece el sistema nervioso. Cortar leña o talar árboles manualmente también es un buen ejercicio. La natación es también una buena gimnasia, pero no debe prolongarse demasiado porque enfría la superficie del cuerpo afectando las entrañas. La subida de cerros es un ejercicio muy saludable y completo. Remar también es recomendable, pues el trabajo con los remos activa a todo el organismo en forma rítmica y pausada

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