A la inversa, la piel caliente por buen riego sanguíneo, revela mucosas sanas en el aparato digestivo
Hemos vistos que nuestro cuerpo posee dos envolturas: la piel que nos protege del ambiente y la mucosa que tapiza las cavidades interiores del organismo desde la boca, nariz, ojos y oídos, hasta el ano y las vías genitourinarias.
La piel y la mucosa son porosas, es decir, poseen innumerables agujeros que se llaman poros.
Por medio de los poros de la piel el organismo absorbe sustancias útiles contenidas en el aire y las energías atmosféricas y expulsa materias perjudiciales a la vida, ya sea por la transpiración o por simple exhalación
La piel como los pulmones y el aparato digestivo es simultáneamente un órgano de nutrición y de eliminación. Desempeña funciones de tercer pulmón y de tercer riñón, siendo el sudor un producto similar a la orina
La paralización momentánea en el funcionamiento de la piel es causa de trastornos más o menos graves, llegando hasta la muerte por intoxicación, como sucede en casos de quemaduras que destruyen gran parte de ella. Nuestra piel está destinada a mantenerse en permanente contacto con la atmósfera, que es su medio adecuado, al igual que el agua lo es para el pez, debilitándose su constitución y sus funciones cuando se enfunda el cuerpo con ropas adheridas a él
El abrigo exagerado, con la falta de entrada y renovación del aire sobre la piel por el error de ajustar cuellos, mangas y calzones, retiene en la superficie del cuerpo emanaciones malsanas de su interior, que son absorbidas por lo poros y se reintegran a la sangre que vuelve a cargarse de sustancias perjudiciales. Estas sustancias llegan a las mucosas de los órganos internos y las irritan, produciendo inflamaciones y congestiones. Es preciso, entonces desterrar camisetas y abrigos interiores y cambiarlos por ropas que se llevan por encima, mantas o sobretodo amplios
Para fortificar la piel es necesario entrar en diario conflicto con el frío del aire y del agua y mediante ejercicios corporales
Ya que no es posible realizar el ideal de andar desnudos, activemos momentáneamente cada día las funciones de la piel despertando su actividad por el conflicto mencionado
Para aliviar los órganos internos el camino más lógico y seguro es activar la piel atrayendo a ella la congestión e impurezas del interior, lo que se consigue estimulando la superficie del cuerpo por medio del frío del aire y del agua para obtener reacciones térmicas. También el sol, el vapor y la tierra son agentes que actúan sobre la piel, derivando por los poros las materias morbosas del interior
El tónico más poderoso lo constituyen los baños fríos de aire, agua y también los de luz y sol
Personas de vitalidad deprimida sienten nuevas fuerzas y vida activa saltando diariamente de la cama al despertar y, mejor en invierno que en verano, para exponer al aire libre y frío, aunque llueve o nieve. Con esta sencilla práctica disponemos del estimulante más eficaz para obligar al organismo a activar sus funciones debilitadas por desnutrición e intoxicación. El ambiente frío, actuando sobre las terminaciones nerviosas de la piel desnuda, obliga al cuerpo a defenderse del frío, produciendo mayor calor y llevando fiebre interna a la superficie. Esta actividad defensiva pone en marcha el proceso vital, oxidando intensamente los residuos inservibles y haciendo más enérgica y completa la circulación de la sangre en todo el cuerpo, con lo que mejora la nutrición general y se activan las eliminaciones
Los medicamentos y los sueros fortificantes, mediante los venenos que poseen, estimulan también el organismo obligándolo a defenderse procurando expulsar el tóxico que lo perjudica. La mayor actividad que desarrolla la naturaleza del enfermo para defenderse le hace sentir fuerzas nuevas que equivocadamente le atribuye a virtudes de la medicina. Desgraciadamente el desengaño no se hace esperar, pues la reacción orgánica que se creyó salvador, sólo fue un alivio fugaz, después del cual viene una postración mayor, pues el estimulante artificial, en vez de aumentar la fuerza, consume sus reservas
En cambio, el baño de aire o agua fríos, produciendo conflicto térmico obliga al organismo a entrar en una reacción general, oponiendo calor al frío. Ayudada con ejercicios gimnásticos, esta reacción se activará y prolongará la producción de calor animal, lo que equivale a fortificar la energía vital y favorecer la combustión de las impurezas acumuladas en el organismo por mala nutrición o deficientes eliminaciones
Todo enfermo es un debilitado cuyo organismo trabaja flojamente. El conflicto con el aire frío funciona como el látigo que lo obligará a activar sus funciones y, por tanto, el cambio orgánico que logra la regeneración integral del cuerpo
Hay gente que vive sustrayéndose a la acción del aire fresco por temor al “resfriado”
Precisamente son esas personas quienes viven el resfriado crónico. Con el aire encerrado en las habitaciones y con la escasa o nula ventilación de la piel, el organismo se recarga de impurezas La sangre impura implica enfermedad crónica y debilitamiento de las defensas. La actividad funcional de la piel es fuente de salud y energía y de sus funciones depende la normalidad digestiva y pulmonar

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